jueves, 17 de diciembre de 2009

Instrucciones de desuso de la radioperdida



Nos hemos planteado desde hace ya algún tiempo el postear material abiertamente contestatario en este blog, de hecho, el mismo espacio del blog plantea para nosotros ciertos cuestionamientos acerca de lo que debe liberarse o no en la red. Hay muchos textos que deben mantenerse en silencio, agazapados. Embrujos, maldiciones, encantamientos que deberán existir en la sombra esperando el momento propicio de activarse. El trabajo del brujo revolucionario, del mago anarquista, no está sujeto necesariamente a los periplos convencionales de la literatura como tal. Muchas veces se alimenta de ella, así como de nociones de lo que se llama arte, política, filosofía, estética o lo que sea. Pero hay algo que la diferencia: la invocación y el deseo de fuerzas que no actúan necesariamente en los circuitos cotidianos; un "arte", una actividad que se practica en secreto pero que ejerce un influjo determinante en el curso de todos los acontecimientos. Estos textos son el resultado de experiencias que van más allá de una práctica literaria, más allá de la categoría de leyenda, no es el fin producirlos para reproducirlos por este y otros medios que finalmente se convierten en frías galerías de ideas sin acto. Estos textos pretenden ser una maldición, un (anti)código, un (de)significado que altere tus percepciones cotidianas para que algo en tí se queme, para que una caja sea abierta, para que un monumento sea destruido. No han visto la luz como un resultado ni como un propósito logrado , muchas veces el texto ha precedido a la acción, muchas otras la acción ha precedido al texto y lo que aquí queda son las cenizas de una actividad mucho más vinculada con nuestro natural impulso caótico que con toda esta basura literaria. No, lo nuestro son cenizas despues de un hermoso y catastrófico incendio. Y ya que estamos aquí, ya que hemos liberado para tus ojos y para la gran red todos estos conjuros, deben saber que habremos de volver a la sombra, al lenguaje de las piedras, lejos del circuito y las carreteras.


De a poco nos iremos ensombreciendo, iremos difuminando está imágen ilusoria...y tal vez... a lo mejor, tú o uno de los tuyos desaparezca con nosotros...



Esta ilusión tiene los días contados

2 comentarios:

Juan Manuel Aviles Arias dijo...

Y que es la nostalgia del fin de siglo..., no dejes de escribir Juan Pablo las señales de la radio perdida es una buena manera de saber como andan mis más locos amigos como tú, Espero que sigas haciendo precencia en este Caos, un abrazo amigo...

Anónimo dijo...

puta q huevada